Tratamiento psicológico en la endometriosis (Parte II)

Actualizado: sep 29

¿Qué pasaría si hoy amaneces con un dolor pélvico muy intenso, pero debes ir a trabajar?


Probablemente llames a tu trabajo y pidas el día o trabajes desde casa. Y quizás no digas la verdadera razón de tu ausencia (por vergüenza o miedo a que te llamen exagerada o incluso mentirosa).


Ahora quisiera que te imagines este escenario varios días al mes e incluso un mes entero, ahora no solo es el dolor que te impide moverte, sino también la fatiga, citas médicas, estudios, análisis, recuperación postoperatoria y un largo etcétera.


Esto es justamente lo que vive una mujer diagnosticada con endometriosis.


Y este es solo un aspecto de su vida, pero algo parecido o incluso más incapacitante puede suceder con su vida familiar, su pareja, sus hijos y su entorno social, que poco a poco irán comprometiendo más su bienestar y su proceso.


Como te comentaba en la primera parte de esta serie, cuando padeces endometriosis tienes que lidiar con la normalización de tu dolor, el juicio por el desconocimiento de la enfermedad, el largo período antes de un diagnóstico certero y la disminución de tu calidad de vida.


Porque el malestar físico es solo una parte de lo que tienes que soportar, hay una gran cantidad de consecuencias psicológicas de las que poco se habla (afortunadamente cada vez se habla más en lugares como Estados Unidos y Europa, no así en países de Latinoamérica donde aún queda mucho trabajo por hacer), desde luego no todas las mujeres viven su enfermedad de la misma forma, pues la manera cómo lo hagan dependerá de muchos factores, sin embargo lo que hablaremos hoy puede ser común a la mayoría.


El dolor


Puede ser lo más difícil e incapacitante.


El dolor te agota, te desborda, te hace vulnerable y bloquea tus fortalezas, puede hacer de un pequeño paso, una gran montaña que escalar.

El dolor constante hace que aceptar tu enfermedad sea mucho más difícil, porque te confronta diariamente con la pérdida de tu salud, tu vitalidad, tu vida de siempre.


Tener que aceptar como parte de tu vida algo que te hace sufrir es la mayor tortura a la que puedes estar sometida.

En gran parte de los casos este dolor se vive en solitario, porque tu entorno lo desconoce o no lo entiende y tendemos a rechazar aquello que desconocemos o no entendemos (sí, así somos los humanos), por esto es tan importante que no solo tú te informes lo más posible de tu enfermedad, sino que eduques a las personas a tu alrededor, a tu principal grupo de apoyo (familia, pareja, amigos). Solo de esta forma podrás contar con un apoyo sólido que te acompañe, te entienda y pueda respaldarte en caso de que lo necesites.


Al dolor se le suma la fatiga, que la puede causar el mismo dolor y los sangrados abundantes. Con ambos necesitas reposo, descanso y tratamiento, es decir que tus actividades normales pueden quedar en segundo plano: trabajo, estudios, familia, vida social, hobbies, entretenimiento, etc., esto trae consigo que poco a poco te vayas aislando, separándote cada vez más de lo que conoces, lo que te divierte, te relaja, te desconecta, te hace vivir.


Esta aislamiento y desconexión involuntarios te puede hacer sentir: triste, ansiosa, abandonada, frustrada, culpabilizada con pensamientos negativos y visión negativa del futuro, incapaz de ver lo positivo en tu vida, si además a esto le sumamos:


  1. el desequilibrio hormonal propio de la endometriosis que genera a su vez una reacción neuroquímica negativa inhibiendo neurotransmisores asociados al bienestar y

  2. los efectos secundarios de algunos tratamientos hormonales, que generan reacciones emocionales muy difíciles de manejar, tendremos la fórmula perfecta para el desarrollo de trastornos depresivos y ansiosos que agravarán mucho más tu cuadro clínico.


Si todos estos cambios emocionales te toman desprevenida (como en la mayoría de los casos porque pocas veces tu médico hace psicoeducación al respecto) puede que pienses que “te estás volviendo loca” o que estás exagerando, que no es para tanto, que otras mujeres que tienen tu mismo diagnóstico no experimentan ninguna de esas sensaciones, en fin cualquier cantidad de pensamientos y actitudes que solo aumentan la confusión, la frustración y la desesperanza.


De ahí que sea tan importante recibir ayuda, no solo por la soledad que experimentas en el camino, sino por la necesidad de encontrar un espacio que te permita desahogarte, procesar todas tus vivencias, resignificarlas, recuperar o desarrollar nuevas fortalezas y aceptar tu enfermedad para recuperar tu bienestar.


Ahora te quiero hablar un poco de los efectos de todos estos cambios en diferentes aspectos de tu vida, porque una cosa es vivirlo en modo “sobrevivir” e intentar luchar diariamente con ellos sin tener la oportunidad de procesarlos y otra muy distinta es poder verlos en perspectiva, separados de ti, escritos en este lugar, sin la carga emocional que los acompaña.


Vida en pareja:


La vida de pareja se puede ver afectada, por varios elementos: la sexualidad, la convivencia y la infertilidad (en el caso de que se quieran tener hij@s).


La aparición de una enfermedad crónica puede ser una crisis que fortalecerá la relación de pareja o la debilitará hasta acabar con ella.

Nuevamente vuelve a jugar en contra el desconocimiento de la enfermedad y la sensación de que tu pareja no es capaz de comprenderte y acompañarte en el proceso. En este caso se vuelve sumamente necesario que amb@s puedan asistir a sesiones de asesoramiento psicológico donde no solo se haga psicoeducación sobre la enfermedad, sino también se trabaje la comunicación.


Por otra parte, es común que el dolor en la zona pélvica y abdominal haga prácticamente imposible el encuentro sexual.


Una actividad que debería ser placentera y satisfactoria termina siendo desagradable, lo que te puede llevar a evadir los encuentros para evitar el dolor, a esto se agrega que también puedes experimentar la disminución de la libido característica de los los desequilibrios y tratamiento hormonales.


¿Y los deseos de ser madre?


Asumir la infertilidad y/o la necesidad de realizar un tratamiento de fertilidad para convertirte en madre es un proceso sumamente difícil, retador en muchos sentidos, que abordaré en otro artículo a profundidad, sin embargo es un aspecto que puede afectarte profundamente, dependiendo de los significados que tenga la maternidad para ti.


Para algunas mujeres es un golpe muy fuerte que disminuye su autoestima haciéndolas sentir “menos mujer”, para la pareja es una nueva crisis, que dependiendo de sus particularidades podrán afrontar de mejor o peor manera. En algunos casos es causa de separación, por esto es tan importante identificar señales de alerta y atacarlas a tiempo, vivir este proceso en conjunto, como equipo es vital para lograr el éxito y superar la crisis.


Algunas parejas pueden beneficiarse de la psicoterapia en conjunto para sobrellevar y superar esta situación.


Vida social:


En este punto es clave el aislamiento involuntario que te nombré al principio. De a poco sientes como te aíslas de tus amigos, de tus grupos de referencia, de tu comunidad, de todo.

Esto en principio puede deberse al malestar, el dolor y la fatiga, pero con el paso del tiempo también se le van agregando los factores psicológicos, pensamientos del tipo: “no quiero tener que dar excusas porque no me van a entender, no estoy de humor para ver a nadie, no quiero ser la enferma del grupo” y muchos otros pensamientos que empeoran el problema y te encarcelan más.


En la psicoterapia no solo trabajamos en estos pensamientos y poco a poco vamos derrumbando este cárcel invisible, también buscamos reforzar tus relaciones de amistad, aquellos vínculos importantes para ti, para que encuentres la mejor forma de comunicar y hablar sobre tu enfermedad y así vivir tu proceso acompañada.


Vida laboral/académica:


El reposo que te impone el dolor, te impide tener un desarrollo normal en tus actividades laborales o académicas, es común tener que ausentarte por largos periodos, reprogramar actividades y en el peor de los casos esto trae como consecuencia la pérdida del trabajo o la postergación de tus estudios.


Perder tu trabajo afecta tu independencia y tu estabilidad económica que es tan necesaria cuando sufres una enfermedad crónica que requiere tratamientos, visitas médicas, estudios, cirugías etc.


La imposibilidad de generar ingresos, hace que te veas en la necesidad de emprender, reinventarte o buscar un trabajo medio tiempo que sea compatible con tu situación actual de vida, esto puede frustrarte, estresarte, hacerte sentir triste, ansiosa, irritable, afectar tu autoestima por sentirte estancada, enferma y sin posibilidad de desarrollo profesional.


En este caso es necesario el acompañamiento terapéutico, contar con una guía donde no sólo puedas procesar todas estas emociones, sino también evaluar tus opciones, buscar nuevas formas para recuperar tu estabilidad económica y sentirte productiva.

Cuando te ves en la necesidad de postergar tus estudios, diferir evaluaciones por faltar a clases y no poder hacer tus deberes, es probable que no solo experimentes emociones difíciles de manejar sino también te sientas culpable, con pensamientos de inutilidad por creer que estás exagerando lo que sientes, que de no ser tratados a tiempo pueden generar mayores problemas emocionales.


Como ves, el malestar físico puede ser solo la punta del iceberg, debajo del agua puede haber un sinnúmero de vivencias y experiencias que te afectan y comprometen tu bienestar psicológico y por consecuencia tu calidad de vida.


No le temas a las profundidades de tus vivencias, aunque pueda parecer un camino solitario no lo es si encuentras la compañía adecuada, en tus seres queridos, otras mujeres pasando por lo mismo que tú, instituciones especializadas en el tratamiento integral de la endometriosis y por supuesto en la psicoterapia.


Si deseas iniciar tu psicoterapia, estaré feliz de poder acompañarte en este camino, escríbeme y trabajemos juntas.


Hasta la próxima semana

Un abrazo,

Lu <3


¿Quieres continuar leyendo de este tema? Acá te dejo las fuentes que utilicé en este artículo


fuente 1

fuente 2

fuente 3

fuente 4

fuente 5

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